Paleolítico Superior. Ilustración: Andrés Marín

En el área mediterránea, la mayoría de los yacimientos de grupos cazadores-recolectores estudiados se localizan en cuevas o abrigos, aunque las continuas investigaciones sobre el terreno van dando a conocer campamentos al aire libre como los que se documentan en Francia, Alemania, Chequia o las llanuras rusa y ucraniana. Los grupos paleolíticos fueron nómadas, con una creciente estabilidad del hábitat a lo largo de ese período. Esta movilidad está relacionada con la explotación de los recursos naturales del entorno y su estacionalidad.

Los lugares de hábitat no eran todos iguales, de manera que se ha podido distinguir entre los que se consideran de habitación y otros de carácter más especializado como las estaciones de caza. En estos yacimientos no se documentan elementos físicos de división del espacio, aunque sí pueden reconocerse, a través del registro de excavación, diferentes zonas de actividad, partiendo del estudio de la dispersión y/o concentración de restos arqueológicos: áreas de talla, de procesado de alimentos, o de fabricación de útiles de hueso. La estructura alrededor de la cual parecen concentrarse las actividades son los hogares que aglutinan la mayor parte de las actividades de los grupos. Se han documentado otras infraestructuras como cubetas y algunos agujeros de poste que atestiguan la presencia en el espacio habitable de tabiques de madera y pieles o trípodes.